Luis Romano

Como Crear Disciplina

Imagínate este escenario: te despiertas a las 5:30 de la mañana, cada día al levantarte te tomas un vaso de agua, haces tu cama y lees 10 páginas de un libro. Al cabo de un año estos pequeños hábitos que mantuviste de forma consistente y relajada te permitirán aumentar tus niveles de hidratación, tener tu cama ordenada durante 365 días y habrás leído aproximadamente 12 libros de 300 páginas. Pequeños pasos que de uno en uno son imperceptibles con miras a un gran cambio, sin embargo, dan como resultado en general una vida más ordenada y sabia.

A través de la historia hemos visto como este arte ha dominado el estilo de vida de civilizaciones antiguas (Fenicia, Roma, India, China) y pueblos actuales (Dinamarca, Japón), con enfoques y fines diferentes, pero con resultados igualmente satisfactorios de acuerdo con sus visiones como sociedad. “La disciplina es un conjunto de reglas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado…”, en este sentido se puede decir que es la suma de acciones ordenadas y perseverantes que nos ayudan a lograr metas. Por ejemplo, puede ser que quieras tener una vida menos sedentaria porque ya estás sintiendo en tu cuerpo las marcas de este estilo, sabes que para lograrlo debes hacer ciertos “esfuerzos” (30 o 40 minutos de ejercicio) cada día de tu vida hasta que puedas disminuir la hinchazón en tus pies, las varices, los dolores musculares y el sobrepeso, por mencionar algunas. Hecho esto y una vez estando parado en el otro extremo de la cuerda no querrás volver atrás, habrás entendido que son mejores las recompensas que llegan a partir de convertir ciertos hábitos en rutinas y esto incluye hacerlos también las veces que no estés de ánimo.

Es importante sentir que tienes el control total de tu vida, de tus logros; sin embargo, es más importante aún accionar de manera consciente para llegar a ellos. Cuando prácticas la autodisciplina aprendes a dominarte, manejando apropiadamente estados de ánimo, horarios, desórdenes, los “no quiero hacer esto o aquello”, en fin, haces lo que tienes que hacer, aunque a veces te de pereza. 

La disciplina es el resultado de conductas habituales, algunas muy exigentes otras ya están tan arraigadas en nuestro cerebro que las hacemos sin esfuerzo alguno. Podrás ser muy inteligente, pero si no eres disciplinado la más probable es que no llegues lejos, ya que si no te sientes obligado y comprometido contigo mismo nada de lo que inicies lo podrás terminar. Ser disciplinado juega un papel muy importante no importa a lo que te dediques, si dejas de preocuparte por serlo llegará a tu vida el desorden y poco a poco notarás el deterioro en todas las áreas (salud, trabajo, relaciones, espiritualidad), dejarás de percibir beneficios y lo más seguro es que te verás envuelto cada vez más en situaciones problemáticas que colocarán en reversa el avance de tu mundo.

Si aún no eres consciente de los beneficios que podrías obtener al vivir una vida disciplinada empieza a poner en práctica los siguientes tópicos:

  • Levántate cada día a la misma hora. Elige la más conveniente de acuerdo con tu jornada diaria.
  • Organiza tu semana o día. Como sea más fácil de llevar para ti, pero no dejes de planificar tus actividades. Cada uno debe desarrollarse en un espacio y tiempo determinados.
  • Haz el compromiso de terminar SIEMPRE lo que inicies, aunque te tome mucho tiempo.
  • Limpia. Trabaja diaria y conscientemente en deshacerte de los hábitos que te mantienen dando vueltas en círculos.
  • Se puntual. No solo es en tu hora de llegar a una cita acordada, eres puntual cuando inicias un proyecto a tiempo, cuando detectas hábitos negativos y trabajas en ellos, cuando te vas a la hora adecuada, cuando callas, cuando terminas.

Recuerda “no necesitas ser más inteligente que el resto, solo debes ser más disciplinado”.